RELATOS


     Claro que hay un montón de títulos y relatos no publicados, algunos muy especiales para mí porque están escritos en momentos concretos en los que, como siempre, la escritura me ayuda a canalizar los sentimientos en forma de texto, a dejar mi pequeño homenaje o recuerdo, mi alegría, el sentido del humor o la tristeza, lo que toque, que no siempre se siente igual.
    Es el caso de algunos relatos que os presento a continuación y que dejo enlazados por si a alguien le apetece leerlos. 

    (Pincha en cada imagen para ir al relato)

 A este texto le concedieron el Premio al mejor relato de autora residente en León, en el Certamen Imágenes de Mujer convocado por el Ayuntamiento de León.
   Está basado en un dato real: la costumbre existente en algunas regiones de la India de dar a beber a las niñas, (normalmente, a la segunda hija) unas gotas de savia de adelfa para acabar con su vida.
   Me pareció tan impactante que primero escribí una novela juvenil y posteriormente este relato. Espero que pronto pueda ver publicada la novela que lleva el título "El beso del mal" para aportar mi granito de arena en dar a conocer el incierto futuro de las niñas en algunas zonas de la India.


 

Es un relato breve, divertido y con un final sorprendente que muestra cómo son las cosas más simples vistas por los ojos de un niño.
   Guardo un bonito recuerdo de este relato porque con él obtuve uno de los premios que concede la Asociación Cultural Tertulia Goya, de Santander.



Un relato sobre esa ansiada igualdad que tenemos que lograr entre hombres y mujeres.
  Obtuvo el primer premio en en Certamen de Relatos para la igualdad que convoca el ayuntamiento de Villaquilambre (León), y desde entonces, sigo en contacto con las personas que trabajan en la concejalía de la mujer.



       Este pobre muchacho vive una situación injusta: con apenas cuarenta añitos, sus padres se han empeñado en que tiene que empezar a ganarse la vida por sí mismo y dejar de vivir de ellos.
    Increíble, pero cierto. Esta cruda realidad le obliga a dejar de estar todo el día tumbado en el sofá, y aún a riesgo de sufrir graves traumas, va a afrontar su primera experiencia laboral.
     ¡Qué cruel es la vida a veces!



   Aparentemente, una tarde de toros como otra cualquiera, pero desde la barrera, alguien observa al matador y siente un nudo en el estómago y un mordisco en el alma.
  Salida por la puerta grande. Alegría y tristeza, sol y sombra.





      Unas manos que se deslizan con maestría sobre las teclas del piano, siempre blanco y negro, hasta que un día, la vida toma color y a fuerza de querer convertirse en nota, el cuerpo de ella se hace instrumento y suena música celestial en el salón adormecido. 
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