OTRAS PUBLICACIONES

  
 

 Aparte de los libros publicados de forma individual, también hay relatos escritos por mí que se han incluido en otras 

publicaciones.

    Por ejemplo, el Ayuntamiento de León convoca cada año un certamen de relato corto "Imágenes de Mujeres",

 en el que he obtenido dos veces el Premio al mejor relato de autora residente en León, y que se publican  en un libro 

que recoge los relatos ganadores de varios años. Pueden leerse en esta página, en el apartado "RELATOS".

    También la Fundación de Derechos Civiles convoca varios premios de relato corto, 

relato hiperbreve y fotografía, editando después magníficos libros con los seleccionados 

en cada categoría. Su jurado me ha considerado dos años merecedora de estar entre 

las páginas de esos libros, lo que para mí es un honor porque participan cientos de 

personas de todo el mundo, y ese tipo de reconocimientos anima a seguir escribiendo.

    Publicaciones Acumán, en su certamen anual de relatos hiperbreves, editó uno mío, 

lo cual me hizo mucha ilusión porque es una colección que se llama "Solidaridad" y 

todos los beneficios de la venta del libro son para ayudar al Tercer Mundo a través de 

Médicos sin Fronteras.

    La Junta de Castilla y León con la Diputación de Zamora, editaron "Palabras para 

Cervantes" en el que varios autores "paisanos" escribimos textos en homenaje a tan insigne escritor. El mío 

se titula "En un lugar de la mente".

 

Fue un honor publicar al lado de autores como José González Torices, Juan Manuel de 

Prada o Natalia Carbajosa, entre otros. 

    También tengo un relato publicado en el libro "Historias de viajes". 

Resultó seleccionado enel Premio Literario Constantí, que cada año se convoca y 

que trata sobre experiencias viajeras.

 Se titula "Los niños zapateros" y trata sobre algo que me llamó la atención cuando

 viajé a Turquía: multitud de niños se ganaban la vida limpiando los zapatos a los 

turistas, cargando cajas con cepillos, que abultaban más que ellos. Niños al fin y 

al cabo, hubo un rato que cambiaron sus instrumentos de trabajo por un viejo 

balón e inspiraron el relato al que hacía referencia.

     El hecho de que estos relatos se editen en diferentes publicaciones me hace 

seguir creyendo en los certámenes literarios como medio para darse a conocer, pero sobre todo, como fuente de 

aprendizaje porque hace que el autor se adapte a las bases de cada uno de ellos, que escriba sobre temas variados o 

que sepa resumir una historia en cuatro líneas, lo cual es, a veces, más complicado que escribir una novela de

 doscientas páginas.

        Sigo recomendando a las personas que con frecuencia me comentan que les gusta escribir pero no saben cómo 

publicar que se presenten a concursos literarios. Lógicamente, hay que hacer una selección de los que nos pueden 

interesar, pero es una buena escuela porque se aprende a ser versátil (el que quiera serlo, claro) y también a aceptar 

las derrotas, porque se da uno cuenta de que escribe muchísima gente y en un alto porcentaje, lo hacen muy bien.

    Claro está que, en ocasiones, también se obtienen reconocimientos, pero eso ya corresponde a otro apartado de 

esta web.


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