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¿Y yo qué sé?
No tengo
ni idea de por qué escribo, de dónde me viene esta "aficíón"
si es que se le puede llamar así, sólo sé que necesito
hacerlo, que si no lo hago no me siento bien, que me falta
algo, que me encuentro mal si se pasa mucho tiempo y no
puedo dedicarme un rato a la escritura. Sé que sentarme
delante del ordenador y dejar que las manos vuelen sobre las
teclas como si tuviesen vida propia, como si existiera una
comunicación directa entre mis ideas y mis manos, sin
necesidad de otra intervención por mi parte, me deja de
maravilla, me relaja, me hace sentirme mejor, pensar que ese
día ha tenido sentido, que ha valido la pena, que no importa
de dónde he sacado el tiempo o lo que he tenido que posponer
para conseguirlo, porque unas líneas escritas, unas ideas
que dejan un poco de espacio libre en la cabeza, dan sentido
a todo el esfuerzo hecho para lograr esos minutos que son
sólo para mí.
Es un camino difícil,
pero da igual, porque no hay otra salida, no puedo dejar de
escribir.
Digo que es difícil
porque después de escribir, lo más bonito que puede pasar es
que alguien lo lea, y cuando uno pone tanto entusiasmo en lo
que hace y lo vive con tanta ilusión, llega un momento en
que necesita darlo a conocer, hacerlo llegar a los demás,
transmitir sentimientos, que al fin y al cabo, es de lo que
se trata, y esa es la parte fea de este mundo apasionante
que es la escritura.
Publicar es muy
complicado porque no se trata sólo de que el libro guste o
no, de que esté bien escrito o no, de que pase una serie de
valoraciones o no, es que además hay muchas otras cosas
detrás, otros aspectos que al escritor no le interesan, no
le gustan, no le importan, pero que al final son los que
deciden todo.
Las editoriales
quieren libros que se vendan, y es lógico, nadie apuesta por
alguien que se perfila como un perdedor, necesitan libros
comerciales, historias que salgan como churros, que den
dinero y que se hagan famosas, y esto no ocurre todos los
días y desde luego, no es ( o no debería ser) lo que el
autor piensa cuando está en el rinconcito de su casa
escribiendo esa trama que lucha por tomar forma en la
pantalla del portátil.
Pero nada o casi nada
es imposible, y he logrado que algunos de mis escritos
salgan a la luz.
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